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MÚSICA Y FESTIVALES

The Mountain: cómo Gorillaz reflexiona sobre la muerte desde la cima de la vida

Por Pedro Simpson-.

Tras un viaje introspectivo por la India, Damon Albarn y Jamie Hewlett entregan su obra más profunda. Un recorrido entre cítaras, invitados póstumos y el sello argentino de Bizarrap y Trueno.

El 27 de febrero se editó The Mountain, noveno disco de estudio de Gorillaz. Una obra conceptual con influencias artísticas y culturales de la India, atravesada por la temática del duelo y la vida más allá de la muerte.

La temática del disco no es fortuita ni caprichosa: tanto Damon Albarn como Jamie Hewlett venían transitando sendos duelos debido a la pérdida de sus padres. Estas pérdidas motivaron a que ambos emprendieran juntos un viaje hacia la India en busca de paz para sus corazones e inspiración para su obra. Así nació The Mountain; en palabras de Hewlett: “Un álbum sobre la muerte que hace que la gente se sienta menos asustada por el concepto”.

Como era de esperarse, los sonidos hindúes son el alma de la obra. Durante las 15 canciones que componen el disco, instrumentos como la cítara, el sarod y la flauta están casi omnipresentes, todo esto mechado «a la Gorillaz» con ritmos como el dub, el hip hop o el post-punk. El resultado es un clima solemne y profundo que genera un auténtico viaje sensorial.

Las letras son otro punto fuerte. Hay desde ácidas críticas a la guerra y a los gobiernos que las llevan a cabo («The Happy Dictator», «The Sad God») hasta reflexiones sobre la muerte y cómo los que quedamos en este plano tenemos que aprender a decir adiós. No hay un solo instante de la hora y pico que dura el álbum que no sea movilizante.

En el apartado de invitados, ya en la hermosa intro que le da nombre al disco, nos hipnotiza la cítara de Anoushka Shankar, invitada recurrente en varias canciones y además hija de Ravi Shankar, célebre músico hindú que Albarn admira desde niño. Por supuesto, no sería un disco de Gorillaz sin colaboraciones, pero aquí hay una particularidad: la cantidad de invitados póstumos. A tono con el concepto, Gorillaz incorpora elementos de artistas fallecidos: Dennis Hopper abriendo el disco, Bobby Womack y Trugoy the Dove (de De La Soul) en «The Moon Cave», Tony Allen recitando en idioma yoruba en “The Hardest Thing”, o Proof rompiendo el aire con sus barras en «The Manifesto».

Hablando de Manifiesto, es aquí también donde entra nuestro Trueno, dando gala de todo su poderío hiphopero. Un temazo con todas las letras, de más de 7 minutos de duración y con dos actos (uno a cargo de Trueno y otro liderado por Proof). El beat de la canción es lo más bailable/pogueable de la placa, haciendo de ésta la más hitera del disco junto con “The Happy Dictator”. El otro argentino en el disco es Bizarrap, que le da un toque pop a una canción desgarradora como ‘Orange County”. Además, el Biza acredita como productor en “The Moon Cave”. Un orgullo argentino, y una muestra de que nuestra música actual puede trascender a la moda local o al mercado regional y conquistar todos los públicos.

En el rubro de «Eminencias del Rock», encontramos a Paul Simonon y Johnny Marr, el primero con coros en The Plastic Guru y el segundo con varios arreglos de guitarra esparcidos por la obra. También hay lugar para nuevos valores como la banda IDLES en «The God of Lying».

El disco cierra con tres canciones soberbias: «Casablanca» y «The Sweet Prince», que relatan los últimos instantes de vida y el paso al siguiente plano, y «The Sad God», que describe la decepción de un Dios que plagó de dones y regalos a la humanidad, que los usó para destruirse a sí mismos y a su entorno.

En resumen, The Mountain es, sin dudas, la obra más profunda y melancólica de Gorillaz, y uno de los mejores trabajos en sus 25 años de carrera.

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