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ENTREVISTAS MODA

Nadie estaba hablando sólo de ropa: la gente también se viste para sobrevivir

Por Florencia González

Durante fashion week, salí a preguntarle a la gente qué significa la moda para ellos. Entre outfits, entrevistas y reflexiones personales, apareció algo mucho más profundo que tendencias: la moda como expresión y acto político.

Leí muchos libros, vi muchas películas, fui a muchos desfiles, asistí a muchas charlas y hay una pregunta que siempre se insiste en responder: ¿Qué significa la moda para vos?. Quizás la respuesta es muy amplia, casi como la cantidad de gente que habita esta Tierra. 

La moda puede significar muchas cosas, dependiendo del punto de vista de cada persona y eso me parece maravilloso. Hace unas semanas pensaba en esa pregunta mientras preparaba la cobertura para fashion week. Me interesaba bastante indagar en eso cuando asistiera a los desfiles. Me lo pregunté a mí misma primero. 

Eligiendo el tapado que usaría – al mejor estilo Penny Lane – que acompañaría el top negro y el pantalón de corderoy; y que complementaría con botas negras y cinto vintage de los 2000s de mi mamá, mi cabeza intentaba reconstruir todos los conceptos que se funden en la moda. 

Las palabras que se me vinieron a la cabeza en ese momento fueron expresión, identidad, arte y política. Generalmente, cada vez que pienso la moda la veo como una construcción social que atraviesa todos los ámbitos culturales, políticos y económicos. Por eso creo que me gusta tanto indagar en los movimientos estéticos y culturales y siempre encontrar la respuesta a muchos momentos históricos a través del lenguaje de la ropa. 

Sin embargo, la moda no puede resumirse en ropa. Es un concepto que nos interpela desde el inicio de las sociedades modernas. Entonces, en un intento de seguir abriendo mi mirada sobre un mundo artístico y creativo que me fascina, decidí ir a la fashion week en busca de esa respuesta: ¡me interesa tanto lo que opina la gente en la calle! Y ahí fui… con mi cartera de cuero con estampado de cebra que llevaba adentro mi micrófono y el celular, acompañada por mis compañeros de staff que participaron de esta locura a mi lado.

Llegué temprano y observé todo alrededor. Todavía no había llegado nadie, pero yo necesitaba analizar el campo en el que sucedería el show. Fui a coordinar entrevistas y en busca de un poco de aire, salí y me encontré con una fila bastante larga de gente – súper fashionista – que desfilaba sus outfits por el cemento de la vereda. Había tapados de piel, tacos aguja, encajes y transparencias. Cada persona emanaba personalidad, actitud y libertad. ¡Y qué lindo que se sentía verlos siendo libres!

Vestirse como uno quiere no siempre es fácil. Muchas veces la mirada ajena condiciona, limita o incomoda. Pero ahí, en esa fila llena de outfits imposibles, parecía existir una especie de pacto silencioso: todos podían ser quienes eran. Había respeto, buena onda y, sin dudas, mucho estilo. Y lo más lindo fue la pasión por la moda. Así que debajo de ese solcito otoñal, le di “on” al micrófono y me acerqué a un par de personas a preguntarles qué significa la moda para ellos.

Había conceptos que se repetían mucho: autoexpresión y autoconocimiento, por ejemplo. Noté, en cada respuesta, que no hablaban de tendencias ni modas pasajeras. La visión era más profunda y personal. En una época donde la moda suele reducirse a microtendencias, algoritmos y consumo rápido, muchas personas siguen encontrando en la ropa algo mucho más íntimo: una forma de decir quiénes son. 

Luz, con su vincha al mejor estilo Blair Waldorf que combinaba con su campera celeste, me contó que desde muy chiquita le gusta la moda: “me encanta poder expresar lo que uno siente o lo que uno cree que es mediante prendas”. Itam, con su outfit conceptual, también afirmó que para él la moda es una manera de expresarse y que eso a él lo ayudó mucho. Cande, con un look súper elegante sostuvo: “la moda para mí es inspiración, pasión y, sobre todo, buenas vibras para todos. Porque nos ponemos todos lindos para la ocasión y nos arreglamos para disfrutar de una linda tarde como hoy”.

En cada relato se siente una profunda necesidad de expresión y de ser uno mismo. Y creo que la moda es una excusa perfecta para eso. Si usar la moda significa una declaración de identidad, no cabe duda que es extremadamente necesaria en nuestro tránsito por este mundo. 

Finalizó la fashion week y luego de escribir varias notas, desgrabar entrevistas hasta tarde, editar videos y ver miles de fotos de coolhunting – con el mate siempre al lado – necesitaba más. Por eso, recurrí a stories de Instagram. Dejé una pregunta porque quería saber más opiniones y me interesaba demasiado la manera de ver este fenómeno social: en La Calle Viste a la Moda todo el tiempo mencionamos “moda”, entonces me pareció fundamental entender qué tan en sintonía estábamos con la comunidad. 

Claro que las respuestas no defraudaron: la definieron como arte, acto político, lenguaje, teatralidad y manifiesto. Incluso Yezz aseguró que “debería ser un pecado capital” porque para ella la moda es el aire que respira: lenguaje, arte y disfrute. Por su parte, Mile aseguró que “la moda es la más bella representación del mundo personal” y eso me emociona mucho.

Otro concepto sobre qué significa la moda que apareció en las respuestas fue el de considerar a la moda como acto político, según contestó Pau. Y, sobre esto, podría pasarme la vida hablando. 

Como dice María Luisa Frisa en su libro “Las formas de la moda: cultura, industria y mercado”, en la moda conviven actores de todos los sectores de la vida social, cultural y económica. En ella se mezclan la “alta cultura” y lo popular y sería un pecado que no ocurriera ese encuentro entre lo que ocurre en el mundo y lo que las personas quieren y desean. “Una de las características más válidas de la moda como disciplina compleja es su capacidad crítica, hacia adentro y hacia afuera. La moda puede convertirse a sí misma en un instrumento que, a través de sus objetos, pone distancia y a la vez acerca los temas que influyen en ella como los cambios sociales, la identidad y el cuerpo”, asegura la autora. 

Durante la semana de la moda, las calles se volvieron una pasarela con actitud auténtica y modernista. Córdoba fue un fashion show en sí mismo. “Las particularidades de cada ciudad con respecto a la moda nos permiten considerar su papel activo en el proceso de creación: el estereotipo es útil porque se vuelve la base sobre la cual se puede trabajar para reinventarse, sin olvidar las propias raíces”, sostiene Maria Luisa Frisa. Y esa mezcla ecléctica entre la moda de la calle, las diseñadoras independientes, las prendas heredadas, la ropa upcycling y las marcas mainstream marca un cimiento de la Córdoba contemporánea: todo un acto político.

Ahí aparecen esos looks hechos a mano, esas piezas cosidas la noche anterior, esas prendas viejas revividas y las gafas y el make-up que disimulan misterio en personas que quieren gritar quiénes son. 

Vestirse puede ser protección, performance o manifiesto. Ya no es sólo aspiracional sino que se convirtió en una necesidad emocional. Quizás por eso la moda es tan importante en la vida moderna: incluso en un mundo acelerado, necesitamos encontrar la manera de decir quiénes somos sin abrir la boca. A veces, una campera, un par de botas o un tapado heredado pueden contar una historia entera. 

Creo que la respuesta estuvo en todos: no sólo en las palabras que compartieron, sino en lo que usaron y en la forma en la que miran el mundo: a través de este arte, que nos hace sentir protegidos y libres, y que es un equilibrio fundamental para sostener el peso de los mandatos y sobrevivir. La moda —cuando nace desde la autenticidad— puede convertirse en refugio, armadura, manifiesto o libertad. Y quizás ahí esté su verdadero poder: en darle voz a la gente común… como vos y como yo. 

Fotografías: Paula González

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