Por Pedro Simpson
Fotos gentileza Pulp Argentina
Iniciando el segundo tercio del mes de Junio de 2026; las bitácoras contarán que comenzaba el Mundial, finalizaba una larguísima racha de días nublados en Buenos Aires, y la fabulosa, entrañable e inigualable banda sheffieldense llamada Pulp volvía a tocar en la capital nacional.

Tras haber editado More casi exactamente un año atrás (el que para nosotros fue el disco del año), la banda comandada por Jarvis Cocker brindaba su tercer show en nuestras tierras. Un Jarvis que, antes del show, dio una entrevista a un conocido medio porteño en donde entre otras cosas habló sobre el Indio Solari. Admitió que no lo conocía, y se vio sorprendido por el magnánimo peregrinaje de su funeral, reflexionando sobre el impacto que la música tiene sobre las almas de las personas. Además, se paseó como pancho por su casa por el barrio de Palermo, donde tuvimos la fortuna de cruzarlo, saludarlo y decirle lo mucho mucho que lo amamos a él, su banda y su obra.
Ya en la noche del 12 de junio, el venue de Villa Crespo se vio copado por fanáticos de todas las edades, vestidos con elegantes camisas, abrigadas parkas, y por sobre todo muchas prendas de la collab de Adidas x Oasis; demostrando que la manija britpopera lejos está de calmarse.
Pasadas las 21, las luces se apagaron para dar paso a un aviso por las pantallas: “Esta actuación es un encore. Un encore significa que el público quiere más. Están por ver a Pulp”.

El comienzo fue frenético con un doblete de Different Class: Sorted For E’s & Wizz con la banda rodeada de muñecos inflables (como esos que tenían todas las gomerías y lavaderos en los ‘00s) e inmediatamente Disco 2000. Aquí, como en 2023, todo el campo se entregó a un pogo con alma y vida, que siguió en Spike Island, la primera de las seis canciones que tocarían de More. Cuando hicimos la reseña del disco, hablamos de lo autorreferencial de Jarvis en esta canción y cómo expresa que nació para esto: no sólo para hacer canciones sino para interpretarlas, corporalizarlas, ante nosotros; ante su público, que tanto tiempo esperó por esta reunión y que forma parte activa de la misma. Los shows de Pulp son casi una coproducción entre banda y público. Desde las pantallas se les habla y se les arenga a los presentes a que griten, salten o canten en momentos determinados. Jarvis teatraliza de manera única cada canción. Además charla mucho con la gente. Al no saber hablar castellano, se tomó la molestia de llevar traducciones de todo lo que nos quería decir. No le salió muy bien, hay que decirlo, pero eso no lo privó de contarnos sobre The Limit “el mejor boliche de Sheffield”, de revolear uvas al público (intentando fallidamente cazar una en el aire con la boca) o de incluso arrojarnos saquitos de té mientras nos leía el sabor y descripción de cada uno. Pero no sólo Jarvis anduvo revoleador: el público también hizo lo suyo arrojándole una camiseta de la selección (que Jarvis mostró, colgó en el pie del micrófono y luego besó y devolvió) e incluso volaron unas bombachas rojas, que luego fueron usadas para secar el sudor del cantante mientras interpretaba Underwear.

Una particularidad de esta gira es que contiene los shows más largos de la historia de la banda. El show duró más de dos horas y media, con 25 canciones y un interludio de 15 minutos. El mismo llegó con Sunrise y volvió con una votación entre Lipgloss y Tina, que ganó el primero por amplia diferencia. Aún así, luego del final “oficial” de la lista con A sunset, Pulp se dio el gusto de tocar de todos modos la canción que había perdido la pulseada. “Estamos en Argen-Tina, no podemos no tocar Tina” dijo Jarvis, dando pie a una de las mejores canciones de More, que además cuenta una historia muy particular: relata una obsesión con una mujer a la que admiró en secreto durante muchos años pero nunca se atrevió siquiera a hablarle. Entre medio, pasaron hits monumentales como This is Hardcore, Do You Remember the First Time? (aludiendo previamente a los anteriores dos shows de Pulp aquí), Mis-Shapes, Babies… y me falta una. “Creo que tocamos todas nuestras canciones ya. Qué canción falta, Candida” – “COMMON PEOPLE”.

Madre de Dios. EL POGO que fue Common People. Todos esos asistentes de todas las edades, vestidos con camisas, corbatas y parkas, agitaron, hicieron rondas, moshpit, revolearon vasos… Como no podía ser de otra manera, la canción que mejor define la vida de todos los que amamos y vivimos el rock y el britpop fue interpretada por todos los presentes de una manera absolutamente visceral. Es, sin dudas, no sólo un himno generacional sino una canción absolutamente vigente.

Respecto a las canciones nuevas, estas fueron muy bien recibidas, dando la pauta que todos esperábamos: que la nueva música fuera una continuidad, una nueva era. Nada se siente como un bonus track. Hubo -además de las ya citadas- gritos de resistencia como Got to Have Love y Begging for Change (grabada para el disco benéfico de War Child este año), y joyas crooner como Slow Jam, Farmers Market y A Sunset.

A la salida, la banda nos dejó en las pantallas un mensaje: “Y recuerden: cuídense los unos a los otros”. Curiosamente (o no), también es el último mensaje que nos dejó el Indio.
En resumen, lo de Pulp en el Movistar Arena fue épico. Fue la confirmación de que ésto no es un mero revival. Que nosotros y ellos nos merecemos Más.





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