Lali: la construcción de una diva pop argentina

Más allá de los récords de convocatoria, Lali construyó una identidad artística que transformó la relación entre el pop argentino, la militancia cultural y una nueva generación de fans.

Por Lucia Maza

Desde sus primeros pasos como solista hasta los dos estadios River de No vayas a atender cuando el demonio llama, la carrera de Lali puede leerse como una búsqueda constante de identidad. Una historia donde la moda, la estética, la comunidad LGBTIQ+, el feminismo y la cultura pop se cruzan para construir una de las figuras más importantes de la música argentina contemporánea. 

“esa muchachita que llena estadios”. – Indio Solari 

El nacimiento de la Diva Pop: La Era A Bailar y Soy (2013 – 2016)  

Después del fin de la banda TeenAngels, Lali comienza a incursionar en su carrera solista. Desde la autogestión y una estética que fundía lo urbano y lo pop, Lali mantiene las tendencias de la época y apuesta por ellas: shorts de jean de tiro alto, camperas bomber, gorras con visera ancha, zapatillas con plataforma (desde siempre) y mucho neón. 

En la era Soy la artista apuesta por los bodys en los shows, imitando a divas del pop internacionales, algo que fue muy criticado en la industria argentina del momento. Abandonó su castaño insignia para abrazar un rubio platinado que dejó sorprendidos a sus fans. La búsqueda era clara, intentaba separar a la actriz de la nueva diva del pop.  

La canción “Soy” con el pasar de los años va a ser abrazada por la comunidad LGBTIQ+ convirtiéndose en una especie de himno dentro de los conciertos de la artista. Hasta el punto de tener su propia puesta en escena con artistas drags y representantes de la comunidad en sus últimos Vélez donde también se proyecta un pedido de justicia y reconocimiento por los casos de lesbicidios ocurridos en argentina en el momento. En los últimos River la consigna de esta puesta era clara: que la fiesta sea nuestra revolución. 

El maximalismo y la sangre caliente latina 

La Era Brava y Libra (2018 – 2020)

Además de apostar a una estética más barroca, sensual y estereotípicamente latina,  Lali juega con el animal print, las texturas pesadas, los corsés y las botas bucaneras XL llegando así a un glam urbano. En esta búsqueda Lali intenta representar sus raíces latinas en la industria internacional plantándose como una femme fatale rioplatense combinando estéticas del reggaetón y el trap con más dramatismo pop. Es una época que la artista se ha encargado de señalar como turbulenta por no sentir que estaba siendo fiel a sí misma, sin embargo su voz empezó a sonar más fuerte en instancias políticas como en marchas a favor del aborto y campañas de Ni Una Menos.

 “Esto se trata de #NiUnaMenos y no se confundan…nosotras sí tenemos que poder elegir sobre nuestro cuerpo”. Lali

«No se trata de qué lado estás, sino de lo que defendés. Y eso no tiene un título. Es tu impronta, es tu idea, es aportar con algo a la sociedad en la que te movés, en la que vivís”. Lali para La Voz

La Era LALI (2022 – 2024)  

Después de dos años de búsqueda y de tener a sus fans a la expectativa por concentrarse en su carrera como actriz, Lali vuelve a apostar a sí misma y a la música. Con una estética más oscura, clubber sadomasoquista y de vanguardia que juega con texturas como el cuero, el vinilo, látex, tachas, cadenas y arneses. La artista mezcla una vibe de los dos mil con un poco de techno de los ‘90. Lali con esta era viene a contarnos que se descubrió a sí misma. Una Lali más madura, desde lo personal y lo artístico, dispuesta a hacer declaraciones sobre la liberación sexual, diversidad y la cultura queer. Lali se convirtió en un ícono de la vanguardia pop argentina, mezclando la alta moda con la cultura de la noche. Es con este disco que la artista llena seis estadios Vélez. Es esta Lali la que debe enfrentarse a las acusaciones del presidente y su partido.  Este disco es el que dará origen a su documental en Netflix “La que le gana al tiempo” –frase sacada de una de sus canciones del siguiente álbum–. 

La Era No vayas a atender cuando el demonio llama  

El Pop de Terror, Psicodelia y Femme Rage

Lali deja atrás a la femme fatale o madama del sado y abraza con fuerza la ira femenina. En su estética predominan muchos atuendos cinematográficos, los contrastes extremos o el negro absoluto, cuero pesado, sastrería desconstruída y encajes oscuros. 

Hay una fuerte influencia de la estética vamp y texturas que transmiten peligro, como el látex brillante y el metal. El maquillaje se vuelve más teatral, jugando con las sombras, las miradas penetrantes y un aura de misterio. 

El Impacto y el concepto de la Femme Rage: 

El título en sí ya es una advertencia de empoderamiento extremo: el «demonio» representa las tentaciones tóxicas, el pasado, la opinión pública o los mandatos de la industria a los que ella decide no darles importancia. Lali ya no es solo la diva que baila y seduce, es una fuerza de la naturaleza que impone respeto, que expone sus zonas oscuras y que se adueña de su propia narrativa con una madurez vocal y visual imponente. Se convierte en la que le gana al tiempo. 

Ahora la artista realizó dos estadios Monumental  y eso para la cultura pop argentina es muy importante porque durante décadas se instaló el mito de que «en Argentina el pop no llena estadios» y que era un género de nicho o puramente televisivo. Lali demostró que el pop argentino tiene la misma convocatoria, el mismo peso y la misma impronta militante que el rock clásico. Que la cultura pop masiva acepte un concepto tan oscuro e incómodo como No vayas a atender cuando el demonio llama, y que eso conviva con un estadio de fútbol lleno, eleva la vara para todos los artistas que vienen atrás. 

Con una propuesta que fue más allá de la tormenta, los dos recitales de Lali estuvieron a la altura de cualquier diva del pop internacional y nacional. Fiel a su estilo, la artista realizó coreografías con guiños a la cultura pop, como así también todo el concierto estuvo plagado de pequeños guiños y homenaje al Indio Solari, fans del pop no se quedaron afuera del poguear los acordes de JIJIJI. 

Llamativo y estremecedor fue cuando la artista solicitó un minuto de silencio por las víctimas de femicidios de Argentina, deteniéndose en los casos más recientes que angustiaron el país. Lali logró que más de ochenta mil personas permanecieran en un silencio sepulcral. No hubo teléfonos, no hubo gritos, solo se escuchaba el llanto de algunas mujeres. En un espacio habitualmente reservado para la euforia y el festejo, la artista transformó el Monumental en un altar de conciencia social. Utilizar una de las convocatorias más masivas de la historia de la música local para visibilizar el dolor de un país no solo demuestra su compromiso, sino también el profundo lazo de empatía que la une a su público. Lali y su público gritaron sin emitir ni un solo ruido. 

Hoy en día, sus conciertos se convirtieron en un espacio de celebración, libertad e identidad para la comunidad LGBTIQ+ y para una juventud que busca referentes con los pies en la tierra. Su estética pesada, bailable y combativa resuena más fuerte que nunca en el contexto actual. El fandom se convirtió en parte de la escenografía. Llenar dos River con pop demuestra que la cultura pop en Argentina ahora se milita con el mismo fervor, sudor y banderas que el rock de los ‘90. 

En definitiva, significa que el pop argentino maduró, se volvió peligroso, teatral, masivo y, sobre todo, profundamente nuestro. 

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