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MÚSICA Y FESTIVALES

SIXTY: The Rolling Stones, ese amor inexplicable

– Dejaría Ud. que su hija se case con un Rolling Stone?

Julio de 1962. Burundi, Ruanda y Argelia logran su independencia. Nace Tom Cruise. La gente se agolpaba en los cines para ver Lawrence de Arabia. Brasil, aún sufriendo la lesión de su joven estrella, Pelé, se encaminaba a lograr su segundo Mundial consecutivo. Mientras tanto,el 12 de ese mes, en el Marquee Club del 165 de la coqueta Oxford Street de Londres, The Rolling Stones daban el primer recital de su carrera.

Poco tiempo antes, más precisamente el 17 de octubre de 1961, Mick Jagger se encontró de casualidad con un amiguito de la primaria que se había mudado a otra ciudad y no había visto más desde entonces. Ese amiguito se llama Keith y estaba esperando el mismo tren que él en la estación de Dartford, con una guitarra colgando de su hombro. Mick llevaba bajo su brazo unos discos de Rhythm and Blues importados de Estados Unidos. Fueron charlando todo el viaje y Mick le prestó alguno de esos discos a Keith, quien quedó en llamarlo la semana siguiente para juntarse a tocar. Tiempo después conocerían a Brian Jones y se iniciaría así el camino hacia la que hoy es la banda más grande y más longeva de la historia de la humanidad, que hoy está cumpliendo 60 años.

Los comienzos fueron como los de cualquier banda de rock: tocando covers de sus ídolos e influencias. Fue así que versionando a Chuck Berry, Willie Dixon, Bo Diddley o Muddy Waters fueron haciéndose de un lugar y un nombre en el under londinense. Así llegaron a oídos de Giorgio Gomelsky, dueño del Crawdaddy Club en Richmond, el barrio donde vivía Mick Jagger. Giorgio contrató a los Stones para que toquen todos los domingos en su bar. Durante los ocho meses que tocaron ahí, su base de seguidores fue creciendo y mucha gente ya se había hecho la costumbre de cerrar su semana bailando al compás de las guitarras de Brian y Keith, la sensual voz de Mick y el pulcro compás de Charlie y Bill. Cuatro de esos fieles seguidores (llamados John, Paul, George y Ringo) ya eran famosos en todo el país, y uno más (de nombre completo Eric Patrick Clapton) lo sería muy pronto.

Su creciente popularidad los llevó a la discográfica Decca Records donde, ya bajo la tutela de Andrew Loog Oldham, editaron sus primeros LP. Los dos primeros (The Rolling Stones y The Rolling Stones no.2, renombrados para América como England’s Newest Hitmakers y The Rolling Stones, Now!) estaban compuestos en su mayoría por algunos de los covers que la banda había venido haciendo en esos primeros shows. Por ejemplo, en el primer disco sólo asomaban como composiciones originales Tell Me (if you’re coming), la primer canción compuesta por la dupla Jagger-Richards, además de Now I’ve Got a Witness y Little by Little, acreditadas bajo el nombre de Nanker Pledge, seudónimo sugerido por Brian Jones para registrar las canciones que componían entre todos. Antes de esto habían editado un par de sencillos, entre los que destacó la canción I Wanna Be Your Man, compuesta por John Lennon y Paul McCartney a pedido de Oldham y siendo el primer éxito de los Stones en las listas del Reino Unido, llegando al puesto número 12.

Andrew Loog Oldham era el publicista de The Beatles al momento de convertirse en manager de los Stones. De él fue la idea de posicionar a Jagger y compañía como la antítesis de los Fab Four. Aprovechando el look pulcro, letras de amor juvenil y fama de buenos muchachos de los de Liverpool, y contrastando con la sensualidad de Jagger, las letras sexuales de sus canciones y un look más desaliñado y salvaje. La idea era hacer de los Stones una banda odiada por los padres y, por lo tanto, amada por sus hijos. El remate de esto era la famosa frase con la que publicitaba a la banda: “¿Dejaría Usted que su hija se case con un Rolling Stone?”

1965: Un mundo sin Satisfacción

Luego de tres años en donde la banda crecía a pasos no muy grandes pero firmes, habiendo logrado colar un puñado de canciones entre el top 20 del Reino Unido (siendo Not Fade Away con un puesto n°3 la más exitosa hasta ese momento); y comenzando a asentarse en las listas estadounidenses, llegando a tocar con éxito en el programa de Ed Sullivan, en 1965 editan su tercer disco de estudio: Out of Our Heads. El track número 7 de este disco cambiaría la historia de la banda, del rock y de la cultura para siempre: (I Can’t Get No) Satisfaction.

La canción fue un éxito rotundo e inmediato en todo el planeta. El riff del inicio, hoy uno de los más reconocibles e icónicos de la historia (si no el más), se le vino a la mente a Keith Richards en un sueño. A mitad de la noche se despertó con esa melodía en la cabeza, la grabó y se volvió a dormir. Al día siguiente le mostró la grabación a Mick, que maravillado escribió la letra. En ella criticaba la frivolidad y el cinismo consumista que había visto reflejado en la sociedad de Florida, donde estaban de gira en ese momento.

Satisfaction es quizá la primera canción popular en hacer una crítica tan cruda y explícita al capitalismo y la sociedad moderna. Antes de este tema, las letras contaban en su mayoría historias de amor, de encuentros relacionados con una pista de baile; o bien eran aguafuertes de algún lugar en específico, por lo general relacionado a la infancia o al día a día de su compositor. De este modo, los Rolling Stones resignificaron la rebelión con la que ya se conocía al rock and roll en general y al grupo en particular.

Cuando estoy viendo la TV

y aparece ese hombre para decirme

cuán blancas tienen que ser mis camisas

“Bueno, él no puede ser un hombre

porque no fuma los mismos cigarrillos que yo”

-(I Can’t Get No) Satisfaction (1965)

Desde ese momento y para siempre, los Stones se ubicarían en el olimpo de la música mundial. Musicalmente comenzaron a experimentar con los géneros más diversos; principalmente gracias al inmenso talento y versatilidad de Brian Jones, que tocaba con maestría casi cualquier instrumento que le pusieran en frente. La primer gran prueba de esto llegó en Aftermath de 1966 con el tema que abre aquél disco, Paint it Black. Con la novedosa inclusión del sitar como instrumento principal (obviamente a manos de Jones), la canción tiene un halo de misterio y aires hindúes, siendo un anticipo de lo que poco después se conocería como el rock psicodélico. La letra terminaba de darle ese tono oscuro, con Jagger reflexionando sobre la muerte, el luto y la depresión.

Al año siguiente los Stones se quisieron subir definitivamente a la psicodelia. Meses antes en ese 1967 fue que por ejemplo se editó Sgt. Pepper’s de The Beatles y bandas como Pink Floyd y Velvet Underground hicieron su debut discográfico. Curiosamente, a pesar de haber sentado las bases con canciones como la ya mencionada Paint it Black o Ruby Tuesday, el álbum Their Satanic Magesties Request fue su disco menos exitoso y con críticas más desfavorables. Quizá debido a ésto, Jagger llegó a decir que “odiaba” este disco y que era “realmente malo”. Así y todo, deja grandes joyas como In Another Land (única canción de la banda compuesta en su totalidad y cantada por Bill Wyman), la poderosa Citadel y el hoy megaéxito She’s a Rainbow. A pesar de todo, Their Satanic Magesties Request es un disco muy importante para la historia de los Stones principalmente por dos motivos: porque sería el primero en el que buscaron “subirse a la ola” de los sonidos del momento, cosa que siguieron haciendo desde entonces con mucho más éxito que en esta ocasión; y porque el fracaso de este disco los obligó a meter un volantazo que desembocaría en su mejor época.

‘68 – ‘73 : La era Dorada

Tras el mencionado fracaso en ventas y crítica de su último disco (y los consecuentes roces y rispideces entre los integrantes de la banda), los Stones prescindieron de Andrew Loog Oldham como mánager y le dieron el puesto a Allen Klein, quien hasta entonces era su contador. 1968 fue un año por demás violento y convulsionado en todo el mundo: la Primavera de Praga en Checoslovaquia, la guerra de Vietnam en su punto más crudo, el asesinato de Martin Luther King en EE UU, los regímenes militares que comenzaban a azotar Latinoamérica y el Mayo Francés son algunos ejemplos de cómo el mundo parecía irse al tacho. En este contexto, y poco más de un mes después de que The Beatles editaran el Álbum Blanco, el 6 de diciembre de ese año The Rolling Stones edita Beggars Banquet.

Imaginen ser un adolescente en ese momento. Haber vivido en carne propia y consumido en las noticias todos esos eventos y fatalidades mencionadas en el párrafo anterior. Una tarde de diciembre, vas a tu disquería y pedís lo nuevo de los Stones. Llegás a tu casa, ponés el disco en la bandeja. Bajás la púa. Escuchás una percusión, a la que se suman unas maracas, de fondo un par de gritos de Jagger. Escuchás por primera vez Sympathy for the Devil

Pleased to meet you

Hope you guess my name

But what’s puzzling you

Is the nature of my game

– Sympathy for the Devil (1968)

El impacto de esta canción y este disco fue mayúsculo. Sympathy for the Devil fue extremadamente polémica al momento de su lanzamiento, tanto que fue baneada en muchísimas radios y listas de éxito sobre todo en Estados Unidos. La canción fue tildada de subversiva y la banda de satánica. La letra de “Sympathy…” es una especie de carta de presentación de un personaje que mantiene el misterio sobre su nombre mientras se proclama como responsable de la crucifixión de Cristo, el asesinato de la familia imperial en la revolución rusa, la segunda querra mundial, las cruzadas, la invasión española en América y el asesinato de los hermanos Kennedy. Sobre el final de la canción el personaje se revela bajo el nombre de Lucifer, justo después de declarar que “cada policía es un criminal y cada pecador un santo”. La música tenía un ritmo tribal producto de una base de bongoes, maracas y un coro constante. El tono con el que Jagger canta es provocador de principio a fin; y el ingreso de las guitarras promediando el tema, con una distorsión punzante le da el toque final. Sólo piensen en lo poderosa que puede ser una frase y una canción así en las mentes de los jóvenes que reclamaban por sus derechos en la época de mayor brutalidad policial de la historia, o eran enviados contra su voluntad a una guerra cuyos superiores ya sabían que la derrota era inevitable.

Otra canción que está en Beggars Banquet, se constituyó en grito de guerra popular y fue un gran éxito es Street Fighting Man. La letra está inspirada en el Mayo Francés y en una manifestación de 25000 personas en contra de la guerra que se realizó en Londres el 17 de marzo de 1968, organizada por el activista pakistaní Tariq Alí y a la que Jagger asistió. La música es la de un rock and roll agresivo, marca registrada de los Stones, con uno de los mejores riffs de guitarra de Keith Richards y, por lo tanto, de toda la historia de la música.

Beggars Banquet es un disco de altísima calidad musical, que marcó un regreso a las bases rockeras y bluseras de la banda al mismo tiempo que dio rienda suelta a la experimentación y al infinito talento multiinstrumentista de Brian Jones. La tapa del disco tampoco estuvo exenta de polémica: originalmente era una foto de la parte superior de un baño público, en paupérrimo estado y con la pared llena de graffitis. La discográfica Decca se negó fervientemente a la publicación de esta tapa y los Stones no querían ceder porque les parecía (y con razón) una decisión arbitraria y ridícula. Esta discusión fue tan intensa que retrasó seis meses el lanzamiento del disco y marcó el principio del fin del acuerdo comercial de los Rolling Stones con Decca. Al final decidieron cambiar la tapa por una que simulaba ser la tarjeta de invitación a un casamiento, con el nombre de la banda y el título del álbum escritos en negro sobre un fondo color crudo. Curiosamente, esta portada también fue polémica porque los críticos la compararon con la del álbum blanco de The Beatles. De todos modos, en posteriores reediciones el disco se editó con su portada original.

Antes de continuar esta reseña, cabe mencionar también a un himno de la banda que no entró en el corte final del disco, sino que se editó como single a modo de preludio antes de la salida del mismo: Jumpin’ Jack Flash. Si hace un rato escribía que el de Street Fighting Man es uno de los mejores riffs de la historia de la música, déjeme decirles humildemente que éste es el mejor.

Llega 1969 y con él el primer gran cimbronazo en la historia de la banda. Los Stones venían arrastrando problemas con Brian Jones producto de su adicción a las drogas duras. En la grabación de Beggars Banquet había participado muy poco, ausentándose en algunas ocasiones o no estando en condiciones de tocar en otras. Además, su situación con las drogas también les ocasionaba problemas para girar, ya que no podían tocar en Estados Unidos porque el gobierno le negaba la visa a Jones. Todo esto, sumado a que Brian manifestó haberse aburrido de la música de los Stones, desembocó en su alejamiento de la banda el 10 de junio. 

El 3 de julio, Brian Jones fue hallado muerto en la pileta de su casa, a la edad de 27 años. 

Los Rolling Stones tenían agendado un show en el Hyde Park de Londres sólo tres días después de este fatal suceso, en el que iban a presentar en sociedad a su nuevo integrante, Mick Taylor. En lugar de cancelarlo, eligieron convertir el show en un concierto homenaje a Brian Jones, que se grabó y tiempo después se transmitió por televisión bajo el título Stones in the Park.

El 5 de diciembre de 1969, casi exactamente un año después del lanzamiento de Beggars Banquet, The Rolling Stones edita Let it Bleed. Fue grabado en medio del cambio de guitarristas, por lo que tanto Brian Jones como Mick Taylor participan de la grabación del mismo, aunque sólo en dos canciones cada uno. Al día siguiente del lanzamiento del disco, los Stones dieron el tristemente célebre recital gratuito de Altamont; que culminó con el asesinato de un espectador afroamericano por parte de los Hells Angels, quienes estaban contratados para ser seguridad del evento.

Volviendo estrictamente al disco, éste es aún más espectacular que su antecesor. En cierto modo, los Stones repitieron la estrategia de lanzar un sencillo promocional que luego no se incluyera en el disco, ésta vez con Honky Tonk Woman. Y digo en cierto modo porque éste tema tiene dos versiones. La original es en realidad la que se incluyó en Let it Bleed con el nombre de Country Honk; el tema fue pensado desde el principio como un country y contó con la participación de Brian Jones en la grabación. Tras la llegada de Taylor, fue él quien tomó este tema y le aportó esa impronta rockera que desembocó en la versión más conocida y la que se hizo hit.

Let it Bleed es un disco de Rock and Roll con marcadas influencias del country en casi toda su composición excepto al principio (con Gimme Shelter) y al final (You Can’t Always Get What You Want). Gimme Shelter tiene un aura apocalíptica y habla sobre la guerra de Vietnam. Desde ese momento y para siempre, fue banda sonora de todo registro que se haga de dicho conflicto bélico. Son nueve canciones épicas, muchas de ellas de más de 4 minutos, en las que encontramos además de las ya citadas clásicos como Love in Vain, Midnight Rambler o You Got The Silver, esta última escrita y cantada por Keith Richards.

En 1970 los Stones rompieron su contrato con Decca, editando Get Yer Ya Ya’s Out, un disco en vivo grabado en el Madison Square Garden, considerado por muchos críticos como el mejor disco en vivo de la historia. Tras esto, decidieron fundar su propio sello, Rolling Stones Records. Ese año Jagger conoció a la supermodelo Bianca Pérez Mora-Macías con la que se casaría al año siguiente (desde entonces conocida como Bianca Jagger). A partir de la relación con Bianca, Jagger comenzó a frecuentar ambientes relacionados a la high society estadounidense como el boliche Sudio 54.

En 1971 se edita Sticky Fingers. La portada fue diseñada por Andy Warhol y contiene una foto de una cintura masculina usando unos jeans apretados y con una cremallera de verdad, que al bajarla dejaba ver unos slips blancos con la firma del artista plástico en su elástico. Esta portada fue censurada en España (en ese momento bajo la dictadura de Franco) y reemplazada por otra más literal en donde se podían ver unos dedos saliendo de una lata de mermelada. En la URSS también se modificó esta tapa, cambiando la cintura de un hombre por la de una mujer, en cuyo cinturón se puede ver el logo comunista. Además, en este disco debuta el que comenzó siendo el logo del sello discográfico y hoy es el ícono musical más reconocible de la historia: la famosa Lengua de los Stones. Este logo fue creado por el diseñador gráfico John Pasche, quien aún no estaba recibido en ese entonces. Pasche también creó la portada que se usó en España.

Este disco continúa la línea musical del anterior pero con mucha más participación de Taylor en la fase compositiva. El gran hit del disco, y el track n°1 del mismo, es Brown Sugar; aunque en sí es un disco perfecto de principio a fin. Contiene la que para mí es la mejor canción de toda la discografía de los Stones, Can’t You Hear Me Knocking; que en sus más de siete minutos de duración recorre diversos climas, desde hard rock pasando por gospel hasta el jazz y la samba, con un trabajo alucinante de las guitarras a cargo de Mick Taylor y uno de los mejores solos de saxo de la historia a cargo de Bobby Keys. Además hay baladas como Wild Horses y Sway, blues como You Gotta Move y I Got The Blues, y country con Dead Flowers. También se incluye una de las grandes joyas de la banda: Sister Morphine, con la letra del tema escrita por Marianne Faithful. Definitivamente uno de los mejores discos de la banda.

Y si no me atrevo a aseverar que Sticky Fingers es el mejor disco de los Stones es porque al año siguiente editaron Exile on Main St.

En 1971 los stones decidieron mudarse a Francia debido a la presión fiscal por parte de la Corona Británica. Ya en el país vecino, se instalaron en una mansión al sur de París y comenzaron a grabar este disco, en unas sesiones por demás caóticas. Es un disco doble, de 19 canciones, con influencias de rock and roll, gospel, rocabilly, boogie woogie y más. A partir de acá, toooda esa amalgama de ritmos e influencias será conocida hasta el fin de los tiempos como Rock Stone. Algunas de las canciones que se editan aquí son Rocks Off, Rip This Joint, Tumbling Dice, Happy (con la voz de Keith Richards) o Shine a Light.

Esta es considerada por público, crítica y hasta por ellos mismos como la mejor época de los Stones, con la edición de estos cuatro discos y a pesar de todos los problemas que tuvieron que enfrentar y toda el agua que pasó por debajo del puente. Nunca antes ni nunca después una banda lanzaría cuatro discos consecutivos con calidad 10/10.

70’s y 80’s – No es sólo Rock and Roll

En 1973 los Stones editan Goats Head Soup. Este disco contiene verdaderas joyas como Dancing With Mr. D, Doo Doo Doo Doo Doo (Heartbreaker), Silver Train y Star Star; pero EL hit del disco y quizá la balada definitiva de los 70, es Angie. Hay muchas versiones y conjeturas sobre de quién habla la canción. Lo cierto es que fue escrita por Keith Richards mientras estaba en rehabilitación. Según él no habla de nadie en especial, y hacía rato que le venía dando vueltas el nombre Angie como título para una canción. Y se ve que le gustaba mucho en serio, porque su hija Angie Richards nació casi al mismo tiempo que la canción.

En 1974 editan It’s Only Rock And Roll, un disco (obviamente) bien rockero, con alguna que otra influencia del funk. Éste fue el último disco de Mick Taylor, quien luego de esto se fue de la banda; en gran parte debido a que sentía que no se le daba crédito suficiente por sus aportes artísticos. En este disco destaca el tema que le da nombre: It’s Only Rock And Roll (But I Like It). Esta canción tiene dos invitados de lujo: Ron Wood (quien poco tiempo después sería el reemplazante de Mick Taylor) en guitarra acustica y David Bowie en los coros.

En 1976 editan Black and Blue, ya con Ron Wood como nuevo miembro oficial, tras la salida de éste de The Faces. Éste disco no fue muy bien recibido por la crítica, además de marcar un cambio en lo musical respecto de los anteriores. Black and Blue tuvo mucha influencia del funk y del reggae, siendo Hot Stuff, Memory Motel y Fool to Cry sus canciones más destacadas.

Para esta época, y ya siendo la banda más longeva del rock con quince años de trayectoria, muchos de los críticos consideraban que estaban acabados, que la época de los Rolling Stones ya había pasado, y que era tiempo de darle paso a lo nuevo, que en ese momento eran el punk y la música disco. Pero los Stones se estaban guardando lo mejor para después.

1978. ¿Así que lo nuevo es la música disco dicen? Bueno, he aquí Some Girls, y su track n° 1, Miss You. Ésta es al día de hoy una de las canciones más celebradas de la banda y, junto con I Was Made To Loving You de Kiss, una de las mejores adaptaciones rockeras a lo que fue el fenómeno de la música disco de mediados de los 70. El resto del álbum está mucho más influenciado por el punk, cosa que puede notarse en canciones como When the Whip Comes Down, Lies o Respectable. Some Girls volvería a catapultar a los Stones a la cima del mundo y a cosechar puros dieces en la crítica.

En 1980 editan Emotional Rescue, también muy influenciado por la música disco, tanto que decidieron dejar afuera del disco muchas canciones con el estilo Stone característico. El resultado de esto fue una gran recepción en ventas, pero malas críticas y a la postre sólo dos hits: Emotional Rescue y She’s So Cold. 

En 1981 aprendieron de su error del año anterior, incluyendo esas canciones que recortaron de Emotional Rescue en un nuevo disco: Tattoo You. El disco empieza con una de esas canciones que habían sido descartadas: Start Me Up. Es una locura pensar que este tema fue un éxito instantáneo y hoy en día es la canción más icónica de la banda junto con Satisfaction. Black Limousine, Hang Fire y Little T&A también eran descartes de Some Girls y son algunos de los clásicos de este disco.

En 1983 editan Undercover, un disco con influencias del new wave. El tema que abre el disco y le da nombre al mismo, Undercover Of The Night, habla de las desapariciones y los exilios en las dictaduras sudamericanas. Ésta canción y She Was Hot (la siguiente en el orden de temas) serían los grandes hits del disco. 

En 1986 editan Dirty Work, un disco que llegó en el peor momento de la relación Jagger-Richards. Ambos (pero principalmente Jagger) estaban enfocados en sus carreras solistas, por lo que Mick casi no participó de la producción del disco y en cambio se le dio más lugar a Ron Wood. El único hit que salió de este álbum es Harlem Shuffle. 

Los ochenta terminan para los Stones con la edición de Steel Wheels, de 1989. Éste disco significó una vuelta a las bases y un acercamiento entre las partes compositivas. Los grandes éxitos de este disco son Sad Sad Sad, Mixed Emotions, Rock and a Hard Place y Can’t Be Seen. Éste sería también el último disco de estudio con Bill Wyman en el bajo, quien en 1993 abandonaría la banda, cansado del ritmo de vida que ser parte de ella le exigía. El regreso al característico sonido Stone fue un gran éxito, sobre todo en Sudamérica. En Argentina es acá cuando empiezan a identificarse fuertemente las juventudes con el sonido de los Stones, y comienzan a aparecer grupos como los Ratones Paranoicos. Nace una subcultura.

Los noventa: Argentina es Stone

Cinco años después de Steel Wheels, en 1994 los Rolling Stones editan Voodoo Lounge. Este disco los trajo por primera vez a Sudamérica, con cinco shows en el estadio de River en febrero de 1995 como parte de la gira. Dos años antes, Keith Richards había venido a tocar como solista en el estadio de Vélez y al volver le dijo al resto de la banda que tenían que venir sí o sí a nuestro país. Al llegar a Argentina, la banda se sorprendió por el masivo recibimiento y por las multitudes de miles de rolingas que los seguían a todos lados. Era (es) su propia Beatlemanía.

El álbum oficia casi como una continuación de Steel Wheels, con el típico sonido Stone en canciones como Love is Strong, You Got Me Rocking y I Got Wild, sumado a baladas como Out of Tears o Blinded by Rainbows. Este sonido sería muy replicado en bandas argentinas, tanto en los ya citados Ratones Paranoicos, así como también en próceres locales como Charly García o Pappo y bandas nuevas que pronto serían masivas como Viejas Locas, Los Piojos o La 25.

En 1997 los Stones vuelven a grabar y editan Bridges to Babylon. El corte de difusión del disco fue Anybody Seen My Baby? que contó con un videoclip protagonizado por Angelina Jolie, en ese entonces una joven promesa de la actuación, e hija del consagrado actor John Voight. El disco abre a puro vértigo con Flip the Switch y luego llega el anteriormente citado hit, un tema con aires bluseros y con la inclusión de un segmento de hip-hop a cargo de Biz Markie, algo que los Stones hicieron aquí por única vez. Otra cosa que la banda incluyó por primera y hasta ahora única vez en este disco fueron los samples, algo que estaba muy en boga por ese entonces. Otros hits de este disco son Out of Control y Saint of Me. También destaca el reggae You Don’t Have To Mean It, cantada por Keith Richards. Este disco los traería por segunda vez a nuestro país con cuatro shows en el estadio de River entre marzo y abril de 1998. Veinte años después, uno de estos shows se editaría oficialmente como disco en vivo bajo el nombre de Bridges to Buenos Aires.

Siglo XXI: Don’t Stop, give me One More Shot

El tiempo pasó, llegó el nuevo siglo y con él los 40 años de la banda. Todo el mundo esperaba un nuevo disco pero esto no sucedió; en su lugar se editó un compilado de nombre Forty Licks que incluía sólo cuatro temas nuevos, entre los que destaca Don’t Stop. Además de estas nuevas canciones y el motivo del aniversario, el otro ítem de importancia de este compilado es que es el primero que pudieron editar tras recuperar el control sobre las canciones grabadas en la época de Decca, que habían pasado a manos de Allen Klein.

En el año 2005 finalmente los rumores se hicieron realidad. Se editó A Bigger Bang, el que al día de hoy sigue siendo el último disco de estudio de los Stones con composiciones originales. El disco fue recibido de gran manera por el público y la crítica, que lo consideró un trabajo a la altura de los editados durante los 70. Destacan grandes hits como Rough Justice, Rain Fall Down, Streets of Love y Oh No Not You Again, además de joyas como Let Me Down Slow, It Won’t Take Long, This Place is Empty, Back of My Hand o Sweet Neo-Con, ésta última una crítica abierta y despiadada hacia George W. Bush. Es un discazo con todas las letras, y además los trajo por tercera vez a la Argentina; en esta ocasión con dos shows más en el estadio de River en 2006. A diferencia de los shows anteriores, en esta ocasión la gira sudamericana se concentró en los grandes hits, tocando no más de tres temas nuevos por show. Esta gira se cerraría con un show gratuito en la playa de Copacabana en Río de Janeiro para un millón de espectadores, siendo el recital más convocante de la historia hasta ese entonces.

El tiempo pasó y llegamos al 2012 y los 50 años de la banda, que se celebró con otro compilado de nombre Grrr! y que contó con otros dos temas nuevos, Doom and Gloom y One More Shot. El aniversario también incluyó una gira mundial de nombre 50 and counting… (cincuenta y contando…) que los llevó por gran parte del mundo pero no pasó por sudamérica. El motivo fue específicamente porque no pudieron llegar a un acuerdo con ninguna productora para tocar en Argentina, y los Stones se negaban rotundamente a tocar en nuestro continente sin pasar por nuestro país. Posteriormente esto se solucionó y comenzaron a diagramar el Olé Tour, llamado de esta forma por el típico cantito del público argentino (oleee olé oléeee) que tanto enloquece de amor a Jagger y Richards. Asi fue como en 2016 volvieron a nuestro país para dar tres shows en el Estadio Único de La Plata, y a fin de ese año editarían el que hasta la fecha es su último disco de estudio; Blue and Lonesome. Éste disco está compuesto en su totalidad por covers de blues de los ídolos de la adolescencia de Jagger y Richards, un homenaje a sus inicios. Blue and Lonesome cuenta con Eric Clapton como invitado en Everybody Knows About My Good Thing y I Can’t Quit You Baby. Just Your Fool fue el primer corte de difusión, seguido por Hate to See You Go, con un videoclip protagonizado por Kristen Stewart.

En 2020 estaban grabando un próximo disco de estudio, pero se vieron interrumpidos por la pandemia de coronavirus. En pleno confinamiento, decidieron editar una de las canciones que estaban preparando para esta ocasión, y que coincidentemente la letra se adaptaba bastante al contexto global de cuarentena: Living in a Ghost Town. Una vez superado el confinamiento y bajo la nueva normalidad, los Stones se dedicaron a realizar los shows pospuestos por el covid mientras continuaron las grabaciones para este disco, cuando el repentino fallecimiento de Charlie Watts el 24 de agosto de 2021 frenó todo. Keith Richards dijo que aún no decidieron qué hacer con todo lo que tenían grabado hasta ese momento y que iban a tomarse su tiempo. La banda siguió adelante sin Charlie y con Steve Jordan (batero del proyecto solista de Keith) como su reemplazo en vivo. Los sesenta años los encuentran realizando una gira mundial de nombre SIXTY, llenando estadios como sólo ellos podrían hacerlo durante tanto tiempo.

Nota por Pedro Simpson.

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