Victoria’s Secret construyó un universo propio alrededor de las alas, las supermodelos y la espectacularidad. En 2026, el regreso del Fantasy Bra con Kylie Jenner como protagonista vuelve a poner en conversación la relación entre moda, belleza, celebridades y estrategias comerciales. ¿Qué esperamos hoy de Victoria’s Secret?
Por Florencia González
Durante décadas, el Victoria’s Secret Fashion Show fue un espectáculo que llevó más allá la idea de un desfile tradicional. Alas increíbles, supermodelos, música en vivo y una puesta en escena icónica construyeron un universo que trascendió la moda. Para muchas personas, también fue una de las primeras aproximaciones al mundo de las pasarelas. Con el tiempo, se convirtió en un desfile que definió la cultura pop.
Adriana Lima, Alessandra Ambrosio, Gisele Bündchen y Candice Swanepoel fueron algunos de los nombres que se volvieron inseparables de una estética y de una época. Los ángeles representaban un ideal aspiracional: modelos convertidas en figuras globales, con una imagen cuidadosamente construida y una presencia que hacía de cada desfile un acontecimiento.

La pasarela funcionaba como una plataforma para construir estrellas. Las modelos no solo mostraban prendas: desarrollaban una identidad pública y se convertían en referentes de belleza para millones de personas. Las alas eran uno de sus símbolos más reconocibles.
Cuando el ideal de belleza entró en discusión
Ese universo también recibió críticas. Durante años, la marca fue cuestionada por representar un ideal corporal muy limitado y por dejar afuera a gran parte de las mujeres.
En 2018 se celebró el último desfile de aquella etapa antes de la pausa. Las críticas sobre los estándares de belleza, la falta de diversidad y la desconexión con parte de su público contribuyeron al cuestionamiento del formato. El regreso de 2024 llegó en un contexto cultural diferente, con una conversación mucho más amplia sobre representación e inclusión.

La industria de la moda no está separada de los cambios sociales. Las marcas revisan sus campañas y los cuerpos que muestran, en parte por las demandas culturales y también por sus propios intereses comerciales. En Victoria’s Secret, esa transformación abrió una pregunta: ¿cómo alinearse con los cambios de la industria cuando durante años la marca construyó una fantasía alrededor de un ideal de belleza específico?.
En la edición de 2026 convivieron modelos de diferentes perfiles y cuerpos con las figuras históricas de la marca. La diversidad no elimina el glamour ni la espectacularidad: puede ampliar el universo visual del desfile y permitir que más personas encuentren alguna forma de identificación en él.


En las conversaciones sobre el show aparecen dos deseos que a veces parecen enfrentados. Por un lado, la posibilidad de reconocerse en los cuerpos que vemos. Por otro, el placer de contemplar un espectáculo extraordinario, con modelos que representan una fantasía alejada de la vida cotidiana.
La moda siempre construyó ideales: desde la alta costura hasta las supermodelos de los años noventa. Sin embargo, esos ideales no son universales ni permanecen iguales para siempre. Cambian según la época, el contexto cultural y las imágenes que circulan.


El Fantasy Bra: un símbolo de la historia de Victoria’s Secret
El Fantasy Bra nació como una de las grandes apuestas de Victoria’s Secret para convertir la lencería en un espectáculo de lujo. Confeccionada con piedras preciosas y con un valor altísimo, la pieza se convirtió en uno de los elementos más reconocibles de la historia de la marca.
La tradición comenzó en 1996 con Claudia Schiffer, quien presentó el primer diseño en el catálogo de la marca. A partir de 2001, el Fantasy Bra pasó a ocupar un lugar dentro del desfile. Con el tiempo, su presentación se convirtió en uno de los momentos más esperados de cada edición.

Heidi Klum, Gisele Bündchen, Tyra Banks, Adriana Lima, Alessandra Ambrosio, Candice Swanepoel y Elsa Hosk estuvieron entre las modelos elegidas a lo largo de los años para lucirlo. Para muchas de ellas, llevarlo significó protagonizar el momento más importante del fashion show.
El Fantasy Bra quedó asociado a las ángeles más reconocidas de Victoria’s Secret. Por eso, la elección de la modelo que lo llevaría tenía un peso simbólico.


Después de ocho años sin aparecer en la pasarela, el Fantasy Bra regresó en 2026. La pieza, diseñada junto a Jacob & Co., fue valuada en US$50 millones y estaba compuesta por miles de diamantes y un diamante amarillo central de más de 75 quilates. Fueron 15 los artesanos que dedicaron más de 1000 horas a su creación.
Por primera vez, Kylie Jenner desfiló para Victoria’s Secret y lo hizo llevando la pieza más emblemática de la edición. Su elección reunió el universo de la lencería de lujo con el de una celebridad cuya imagen, negocio y presencia digital forman parte de la cultura pop contemporánea.

En otras épocas, el Fantasy Bra parecía coronar una trayectoria dentro del universo de los ángeles. En 2026, la elección de una figura que debutaba en la pasarela también puso el foco en su fama previa y en su capacidad para generar conversación. No significa que una lógica haya reemplazado por completo a la otra, pero sí invita a preguntarnos qué factores adquieren más peso en el casting actual.
Una pasarela entre la cultura y el marketing
El desfile de Victoria’s Secret construye un acontecimiento mediático. Las modelos, las actuaciones musicales, las alas y los momentos virales forman parte de un espectáculo que busca captar la atención de una audiencia global. La conversación cultural y la estrategia comercial conviven en la misma pasarela.

Una celebridad global como Kylie Jenner puede atraer nuevas audiencias, multiplicar la circulación de imágenes y elevar la conversación. El Fantasy Bra ofrece un caso interesante para observar la relación entre el lujo y la estrategia de marketing.
La elección de Kylie reunió dos elementos con enorme poder de convocatoria: una de las piezas más emblemáticas de la historia del show y una figura con una audiencia global. Un caso para pensar cómo se cruzan hoy la moda, la celebridad y el marketing.

¿Qué queremos ver en la moda? Podemos disfrutar de un espectáculo, admirar el trabajo de sus protagonistas y, al mismo tiempo, preguntarnos qué idea de belleza construye y quiénes tienen lugar en ella.
¿Qué esperamos hoy de Victoria’s Secret? ¿Identificación, fantasía, aspiración o una combinación de las tres? ¿El Fantasy Bra sigue siendo un símbolo de prestigio dentro de la historia de la marca o se convirtió en una herramienta para construir momentos virales?.









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