Cañada Sessions es un ciclo audiovisual musical autogestivo que surgió de la necesidad de darle visibilidad a bandas under. Luego de ver un show de Ismael Sokol en un Centro Vecinal, Matías Rodríguez, Valeria Vieyra, Julio Pereyra y Paula Luque decidieron que había que hacer algo con la escena alternativa. La idea inicial era bastante sencilla y artesanal: grabar bandas under que estaban dando vueltas por Córdoba pero que no encontraban necesariamente un lugar dentro de los circuitos más visibles.

En un principio, iban a grabar con el celular y dos personas iban a conducir las sessions. Los cuatro se empezaron a juntar una vez por semana para “cranear” y en septiembre de 2025 el equipo de trabajo ya estaba armado. A partir de una experiencia de disfrute de música en vivo, surgió este proyecto que cada vez toma más relevancia en la ciudad. Con el pasar de las reuniones de equipo aparecieron las cámaras, formaron un equipo de trabajo, hicieron scouting de bandas, pensaron cómo iluminar un espacio que no estaba preparado para producciones audiovisuales, grabaron las primeras sesiones y decidieron no apurarse a estrenarlas. Así es como Cañada Sessions se fue construyendo con aprendizaje y dedicación.

Julio cuenta que cuando grabaron las dos primeras sessions ni siquiera tenían un Instagram armado y que tuvieron que tomar decisiones que iban “en contra de todas nuestras emocionalidades” para darle racionalidad al proyecto y organizar su lanzamiento. La primera grabación fue con la banda Nenes Bian y le siguió Botellas y Algo Más. Luego de varios meses de trabajo constante, en enero de este año estrenaron la primera entrega de Cañada Sessions.
La elección de la locación para las grabaciones fue el reflejo de lo que el proyecto quiere transmitir. Las primeras fueron en Un Mundo Feliz, un lugar cultural muy importante de la ciudad de Córdoba. Esta decisión fue interesante porque el equipo ya habitaba ese espacio. “Nos gustaba porque, más allá de que está cerca de la Cañada, Un Mundo Feliz tiene mucho que ver con la cultura por las bandas que lleva”, cuenta Vale. Es así como hablaron con el dueño del lugar, le presentaron la idea y comenzaron a grabar una vez por mes. Los rodajes duraban aproximadamente 5 horas e incluían armar el set, grabar a las bandas tocando sus canciones, hacer la entrevista y desarmar, lo que dio como resultado producciones reales que requirieron mucho tiempo y trabajo.
El corazón de Cañada Sessions es el under. Después de las grabaciones, descubrieron la dimensión del abanico de artistas que existe fuera del mainstream cordobés. Julio cuenta que muchas de las bandas se mueven en circuitos marginales y que ellos tuvieron la necesidad de demostrar que ahí también hay potencial. “La industria musical termina encerrando a la gente a escuchar lo que la industria quiere”, comenta.

En un comienzo, las sesiones iban a ser solamente de rock pero después entendieron que lo alternativo y lo marginal atraviesa distintos géneros como el cuarteto, el soul o el jazz.
El proyecto, además, en su selección de bandas apuesta por una mirada de género. Vale asegura que en las sessions se presentan tanto bandas de pibes como de pibas para lograr “un equilibrio de género”. Esto aporta un gran valor al proyecto, teniendo en cuenta que las mujeres también suelen ser invisibilizadas por una industria liderada, principalmente, por hombres.
Cañada Sessions comenzó haciendo scoutings de bandas y apuntaban a artistas que ya habían visto en recitales y ahora, los artistas se comunican con ellos para participar. Julio lo interpreta como una señal de que efectivamente lograron intervenir en ese sector de la cultura que querían conectar.
El nombre del proyecto no es solamente geográfico sino que toma a La Cañada como punto de encuentro de la diversidad cultural cordobesa. Julio plantea que la Cañada atraviesa distintos sectores sociales, géneros musicales y formas de habitar la ciudad por lo que buscan que esos distintos capitales culturales también atraviesen Cañada Sessions.
La próxima session que verá la luz será la de PUJA!, una banda cordobesa que transita el spiritual jazz de barrio entre el Rock, el Jazz Fusión y el Math Rock, con influencias del Soul y el R&B progresivo. Formada en 2025, la banda está integrada por Lucía Nunziata en flauta traversa y voz, Joaquín Aichino en guitarra eléctrica, Ezequiel Castro en bajo eléctrico y voz, y Valentín Márquez en batería. Estará disponible el jueves 13 de agosto a las 20:30 hs. en YouTube y tendrá un estreno presencial en Lupulus, Rondeau 616, donde se proyectará la session en pantallas y posteriormente la banda hará una presentación en vivo con entrada abierta al público.

La grabación de esta edición tuvo una particularidad: fue grabada en la librería Espartaco (Galería Cabildo), el lugar de origen de la banda. Ahí es donde ellos se reúnen y ensayan. Los organizadores del proyecto pensaron que grabar ahí sería una buena forma de adaptar Cañada a otro tipo de estética, lo que le abre las puertas al proyecto para mostrar que la relación entre la audiencia y las bandas se produce en distintos puntos de encuentro de Córdoba.

La session #8 con PUJA! resultó toda una celebración, donde se pudo disfrutar del increíble arte que la banda tiene para ofrecer en un espacio íntimo, acogedor y con una sensibilidad estética acompañada de libros que hablan de revolución, la bandera Wiphala, bebidas, café, pizzas, luces y cámaras. En esta session, PUJA! adelantó material de su próximo disco llamado Despojo e interpretaron canciones como “Río”, “Lara” y “Casa de Barro”. También, hicieron una versión de “Soy pan, soy paz, soy más”, popularizada por Mercedes Sosa y compuesta por Piero. Posteriormente, compartieron una mesa con Matias y Julio, donde conversaron sobre arte, música y sus inspiraciones.


Vale y Julio aseguraron que su intención a futuro es hacer una segunda temporada en 2027. “Vamos a seguir el año que viene… dónde y cómo no sé, pero vamos a apostar a que siga creciendo a través de sponsors porque es también lo que necesitamos: un financiamiento ya que todo se hace de manera autogestiva”, sostiene Vale.
Cañada Sessions quiere ir un poco “en contra de la corriente” y eso es lo que hace tan interesante al proyecto. En tiempos de algoritmos y donde aplicaciones como Instagram y TikTok empujan a generar productos comunicacionales efímeros y de impacto inmediato, ellos decidieron dedicarle tiempo.

Las horas de grabación, los encuentros, las conversaciones y la música como puente para formar espacios culturales forman Cañada Sessions, una plataforma audiovisual para bandas que aporta a la cultura cordobesa e invita a darle valor a lo autóctono que sucede al margen. Julio sostiene que Cañada no va a resolver los problemas de nadie, pero que el proyecto los invita a reflexionar, disfrutar y recuperar un poco la autoestima en un contexto lleno de malas noticias.
Fotos gentileza Cañada Sessions






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